Estos programas de cambio de imagen suelen estar dirigidos a mujeres, pero a veces también son los niños quienes buscan una transformación. George, un pequeño curioso y lleno de energía de apenas dos años, fue llevado por su madre al salón para un cambio. A pesar de su corta edad y de su lenguaje limitado, entendía perfectamente lo que estaba ocurriendo. Su reto: un cabello extremadamente rizado que hacía que su cabeza pareciera un diente de león.
Aunque de lejos pudiera parecer tierno, manejar ese cabello era una lucha diaria. Además, George a veces sufría burlas de otros niños e incluso de adultos—algo que podría convertirse en un problema a medida que creciera. Al darse cuenta de la situación, los estilistas prometieron ayudar, y decidieron quitar la mayoría de los rizos rebeldes.
Sorprendentemente, George se quedó sentado con paciencia en la silla, dejando que los estilistas hicieran su magia. Las sienes y la nuca fueron rapadas, dejando cabello solo en la parte superior y delantera de la cabeza. El resultado fue un corte moderno y estiloso que le quedaba perfecto.
La madre de George estaba encantada y aliviada de ver a su hijo ahora con un look elegante y seguro de sí mismo—y de saber que las burlas ya no serían un problema. Cuando George se miró al espejo por primera vez, su cara se iluminó y exclamó: «¡Wow!»