El edificio nunca le había parecido vivo a Mara hasta la noche en que decidió fijarse en ella.
Durante el día no era más que vidrio, acero y ambición educada. Hombres con trajes impecables moviéndose con determinación. Mujeres equilibrando cafés y fechas límite. Ascensores abriéndose y cerrándose como pulmones mecánicos.
Pero después del horario laboral, cuando terminaban las últimas reuniones y las luces del vestíbulo se atenuaban, el edificio cambiaba. Su silencio no estaba vacío. Era vigilante.
Mara se quedó hasta tarde aquel martes porque necesitaba el silencio. La lluvia trazaba líneas plateadas en las ventanas, difuminando la ciudad hasta volverla casi irreal. Poco a poco, la planta se fue vaciando hasta que solo quedó el zumbido de las luces fluorescentes.
A las 8:47 p. m., apagó su computadora y recogió sus cosas. Su reflejo la siguió tenuemente en las pantallas oscuras mientras caminaba hacia los ascensores.Había seis. Solo uno seguía funcionando.
Presionó el botón.El ascensor llegó. Entró y marcó el 12.La cabina comenzó a subir.Entonces dio un leve tirón.La pantalla parpadeó.No había piso 13.Las puertas se abrieron.El pasillo parecía completamente normal.
Y eso era lo más inquietante.Alfombra gris. Paredes claras. Arte abstracto enmarcado. Luz suave.Pero el aire se sentía distinto. Más frío. Más denso.Salió.Una puerta decía: “Archivos”.Se oyó un sonido leve.Teclas.
Al final del pasillo, una oficina de vidrio iluminada. Un hombre sentado de espaldas.—¿Daniel? —susurró.Él se giró.Exactamente igual que hacía tres años.
—No deberías estar aquí —dijo con suavidad.
Detrás de él había archivadores. Cientos. Con nombres.
El más cercano decía: Mara Ellison.
—Es el piso intermedio —explicó—. Donde se guardan las cosas inconclusas.
—¿Inconclusas qué?
—Vidas.
Un cajón se abrió solo.Con su nombre.Las luces se apagaron.Ella corrió.Pasos constantes detrás de ella.El ascensor sonó.Entró y presionó 12.Las puertas se cerraron.El 13 desapareció.Su piso habitual. Luz normal. Un carrito de limpieza al fondo.
Seguro.De vuelta en su escritorio, la pantalla se encendió.Un nuevo correo.De: Departamento de Archivos.Vista previa:“Tu expediente ha sido actualizado.”Y en algún lugar profundo dentro del edificio, algo se movió.